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Es muy normal que nuestros pequeños sientan miedo a corta edad y lo demuestran por medio del llanto y corriendo o gritando pidiendo ayuda para ser protegidos.

Los miedos no son motivo para alarmarse a menos que sean muy repetitivos. En ese caso su influencia si puede ser negativa en el desarrollo emocional.

¿Qué hacer?

Cálmalo y demuéstrale, sin obligarlo, que no tiene que tener miedo. Debes aportarle seguidad pero sin pasarte o lo tomará como escusa para recibir cariño.

Porporciónale alguna herramienta para su confianza, como una mascota, juguete o una pequeña luz que pueda encender.

¿Qué no hacer?

No le obligues a enfrentarse él sólo a su miedo, ni te burles de él.

No ignores sus miedos, ni le restes importancia haciéndole creer que es de niños pequeños ese miedo o que es absurdo.

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