La rebeldía es parte de nuestra naturaleza y dependiendo de la edad estas se manifiestan de diferentes formas.

Esto empieza cuando el niño crece y deja de adaptarse a ciertas costumbres y exigencias que van conforme a su edad.

Qué hacer

Ante todo, ten mucha paciencia, no recurras a la violencia, esta última termina desfavoreciendo el equilibrio psicológico y emocional del niño aumentando conductas más inadecuadas o distanciando la relación con los padres.

Entiende que el niño no reacciona igual que un adulto. La canalización de sus emociones es diferente especialmente en sus enfados. Al ser pequeños hay muchas maneras para canalizar esta acción ya sea mediante cuentos cuyos mensajes se enfoquen en el respeto.

Intenta ignorarlo hasta que se le pase la rabieta, pero si la situación que provoca es desmesurada, por ejemplo, agrediendo, golpeando o tirando cosas, entonces pide consejo a un especialista y coméntale tu caso concreto.

Qué no hacer

Si le contestas mal entonces imitará tu acción en un futuro en situaciones que sean tensas para él.

No debes caer en el chantaje.

 No le des todo lo que quiera y se molestan por algún capricho buscar comprar su afecto para que se encariñen de nuevo no es la solución.

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